Top 10: experiencias que debes vivir en un Interrail

En este post os diré, en mi opinión, diez cosas que, debes vivir si haces un Interrail, si no te pasan por lo menos cinco de ellas, es que no has hecho ninguno:

 

1. Perder un tren o montarte en uno equivocado

En nuestro caso nos pasó lo segundo, ¿quién no se equivoca? Estábamos en Split esperando el tren para ir a Zagreb. Tengo que destacar que la estación de tren de Split es la estación mas cubre que he visto en mi vida.

El tren que habíamos reservado salía a las 22:00 de la noche. Eran las 21:30 y vimos que en el andén había un tren con destino a Zagreb, ¿cómo íbamos a imaginar que ese no era nuestro tren? La estación de Split creo que es la última de la red de trenes de Croacia, lo último que nos imaginábamos era que, en efecto, hubiese dos trenes en dirección a Zagreb con 15 minutos de diferencia.

 

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Ingénuos, montamos en el tren pensando que era el nuestro. Ese pensamiento continuó hasta que el tren salió a menos cuarto y no a en punto. En ese momento la frase fue: «mierda, la hemos cagado».

Tuvimos que bajar en la siguiente «parada», aunque más bien era una acera de hormigón al lado de la vía y desde la que montaron al tren una manada de niños (¿eran… 50?) que ocuparon nuestro vagón en un visto y no visto, con profesores/entrenadores con más mala hostia que yo por las mañanas y que casi no nos dejan bajar del tren.

Finalmente todo acabó bien, además no fuimos los únicos a los que les pasó eso y tras 45 minutos esperando llegó nuestro tren y pudimos respirar tranquilos.

 

2. Conocer a gente de otros países

En nuestro caso no fue muy frecuente, porque apenas pasábamos tiempo en los hostales, pero en el tren de Ámsterdam a Berlín, a mitad de camino, empezamos a hablar con una chica francesa que viajaba sola. En la estación de Berlín también estuvimos un rato con ella y nos dimos los Facebook.

Me hubiera gustado conocer a más gente pero creo que el cansancio era tal, que no había ganas de matarse a hablar en inglés para relacionarse con la gente, ahora me arrepiento un poco pero bueno jajaja creo que podré vivir con ello.

Si haces un Interrail aprovecha sin dudarlo, HAZ AMIGOS.

 

3. Dormir en una estación o en la calle

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Creo que dormir en la calle es quizás algo excesivo, pero dormir en una estación de tren es algo indispensable. Nosotros dormimos en unas pocas: Berlín, Viena y Villach, y tuvimos que estar más de dos horas esperando en la de: Praga, Bled, Split, Zagreb y Venecia.

 

4. No tener dinero para ir al baño

Esto pasa bastante cuando te quedas sin cash y no hay ningún cajero cerca (sueles quedarte sin efectivo menudo) y pasa especialmente en países con moneda que no sea el euro… Por no tener 50 míseros céntimos te quedas sin ir al baño… Jode mucho tener que, por ejemplo, ir al cajero en Croacia y sacar 100 kunas como mínimo para gastarte 5 en ir al baño.

 

5. Perder algo

Esencial. Siempre te vas a olvidar de algo en alguna parte, en mi caso, unas gafas.

 

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Creo que fue en Praga donde las perdí pero sigo sin estar seguro… Como ves en la foto en Praga las tenía y en Budapest ya no tengo fotos con las gafas puestas…

Un misterio que nunca resolveré…

 

6. Llegar a una ciudad y no poder encontrar tu alojamiento

Ya sea porque no te has molestado en buscar alojamiento, o porque para ver la información de tu alojamiento necesitas wifi o lo que sea. Aveces la llegada a una ciudad no es fácil y la nuestra a Venecia no lo fue, ¿cómo íbamos a imaginarnos que en Venecia es imposible encontrar mapas gratis y wifi? Teníamos el nombre y la dirección del hostal, pero no teníamos un mapa para llegar a él ni wifi para buscarlo con el móvil… Un caos de más de hora y media y de un recorrido completo por la isla de Marco y por la de Polo que acabó bien gracias a un italiano muy majo.

 

7. Pasar de ser rico un día a ser pobre otro, o ser pobre siempre

Ser pobre siempre es fácil, viaja con poco dinero y listo, pero lo curioso de verdad es si, por la ruta, haces como nosotros y un día eres rico en Budapest, al día siguiente pobre en Viena y al día siguiente vuelves a ser rico en Liubliana.

Los contrastes entre ciudades y países es algo que notarás si vas a un país diferente cada día, tanto a nivel económico, como social o como de sus infraestructuras.

 

8. Hacer transbordo en Dios sabe dónde

Es bastante posible tener que hacer algún transbordo para ir de una ciudad a otra, ¡pero puede llegar a tener su lado bueno!

 

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Nuestro transbordo más largo fue en Villach, Austria. Fueron 7 horas entre Bled y Venecia que dieron para mucho: ver el ambiente de las fiestas locales y a todo el mundo vestido con sus trajes típicos, y reírnos un rato con varias cosas que pasaron en la sala de espera jajaja.

 

9. Salir de fiesta

Conocer la fiesta de otros lugares de Europa es algo que llama la atención; desde la música, hasta los horarios y pasando por las bebidas y sus precios.

Nosotros salimos por Ámsterdam, Berlín y Liubliana. Fue genial.

 

10. Estar tan cansado como par querer volver a casa a la semana de empezar

Creo que aquí no hay demasiado que explicar, está todo claro jajajaja.

 

 


 

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