Mis experiencias en avión

La última noche que tuve que dormir en un aeropuerto, me vino a la mente una duda: ¿Cómo fue mi primer viaje en avión? ¿Qué se siente?

La duda surgió al ver a la gente que llega a un aeropuerto y descubre un nuevo mundo, que no sabe dónde está el mostrador de facturación, que no sabe qué es lo que hay que hacer en el control de seguridad, que llega dos horas antes a la puerta de embarque para “no perder el avión” y un larguísimo etcétera.

El problema para resolver mi duda, comienza por el hecho de que llevo viajando en avión desde que estaba en la barriga de mi madre, por lo que saber qué se siente se complica bastante, pero lo que sí sé ahora, es cómo fue mi primer viaje.

Y de esto voy a hablar en este post, de mi primer viaje y de algunas que otras experiencias de mis muchos viajes en avión que, haciendo cuentas, he viajado en más de 65 vuelos diferentes… 19 años dan para mucho.

 

Mi primer viaje en avión

Después de que entrase la duda de cómo fue, le pregunté a mis padres. Mi primer viaje en avión fue con apenas unos meses de vida, vamos, esa época en la que los bebés se limitan a comer, eructar, dormir y hacer caca. La ruta fue Vigo-Barcelona, viajé con mi madre y me porté muy muy bien, no lloré nada, ni durante el vuelo ni durante el despegue ni durante el aterrizaje.

 

Visita del Ratoncito Pérez en pleno vuelo

Todo ocurrió durante un vuelo de Vigo a Tenerife con mis padres para ver a mis tíos. Después de casi perder el vuelo por culpa de mi madre, que es fan de escuchar por megafonía “última llamada a los señores pasajeros del vuelo…” y querer ir al baño, montamos en el avión. Todo iba correcto, hasta que mi madre sacó una bolsa de Chaskys porque yo tenía hambre… Ahí empezó el percal. Yo tenía 7 años, estaba en esa época de cualquier niño en la que el Ratoncito Pérez visitaba a menudo, ahora me río, pero en aquel momento me cagué de miedo. Empecé a comer con normalidad pero a mitad de bolsa noté que algo sabía raro… Escupí los Chaskys que me había metido a la boca y vi que estaba sangrando… Mi reacción: empezar a gritar. Enseguida llegó un pelotón de azafatas que me llevaron corriendo al baño para beber agua, pero el diente no se caía y en mi boca estuvo hasta que al día siguiente pude ir al dentista ya en Tenerife para que me lo arrancaran.

 

Yo vs Mis padres, gané

Otro percance durante un vuelo de Vigo a Tenerife pero esta vez provocado voluntariamente por un berrinche que tuve. Aunque ponga esta experiencia después de la del diente, en realidad creo que fue antes, con 6 años, la primera vez (y creo que última) que volé en Iberworld. El follón empezó cuando vi las últimas páginas del menú de las comidas del avión… VENDÍAN JUGUETES. Imagínate, yo con 6 años y enamorado de los aviones + avión metálico de juguete con accesorios de aeropuerto = follón. La primera vez, le pedí a mis padres educadamente que me lo comprasen, pero después de varios “no”, monté el pollo de mi vida… Empecé a llorar y a gritar, todo el avión nos miraba y mis padres cada vez se cabreaban más. Estuve un buen rato llorando, incluso durante el aterrizaje. Hasta nos quedamos solos en el avión por mi culpa después de que desembarcasen todos los demás pasajeros. Al final tras la desesperación de mis padres y de las azafatas, el ansiado juguete acabó en mis manos y yo acabé más contento que una perdiz. Gané.

El dichoso avión de juguete era parecido al de abajo pero no tan detallado como el de la foto, acompañado por un bus de aeropuerto y un coche porta equipajes. Por desgracia, he traspapelado el mío…

 

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Vigilado en primera clase

Lo mejor de viajar como UM, es decir, niño que viaja solo acompañado de una azafata constantemente (entrega en el aeropuerto de origen y recogida en el aeropuerto de destino) es que haces cosas que otros viajeros no suelen hacer así como así, como ir en coche por la pista del aeropuerto (me pasó), esperar en salas especiales para otros UM con cosas que hacer mientras esperas durante la escala (me pasó) o la mejor: viajar en primera clase para estar mejor vigilado.

Viajaba como UM en un vuelo de la compañía Spanair (DEP) de Vigo a Barcelona y tanto en la ida como en la vuelta, las azafatas decidieron sentarme en primera clase (a pesar de haber pagado para clase turista) para tenerme mejor vigilado. Fueron mis dos únicos viajes en avión en primera fila y en primera clase. Lo mejor fue cuando me trajeron una bandeja llena de cosas del tipo KitKat, Oreo, M&M´s y me dieron a elegir dos cosas sin pagar más. Fue una maravilla.

Al ser en un vuelo doméstico en un avión pequeño, las diferencias de los asientos de primera clase y de los asientos de clase turista es inexistente, por eso cuando viajé de Madrid a Tenerife en un A330 de Air Europa como UM, le propuse a la azafata sentarme en primera clase para vigilarme mejor, pero no coló… En ese avión si que habría molado viajar en primera clase…

 

Avión sin pilotos

De pequeño, siempre tenía por costumbre esperar a desembarcar el último y pedirle a las azafatas ver la cabina del avión, pero en el mismo vuelo del que hablé antes en el que viajé en primera clase, cambié la costumbre y pedí ver la cabina durante el vuelo y no con el avión ya parado. Me dijeron que sí podía verla y me llevaron hasta ella. Ahí llegó mi sorpresa, cuando llego y veo que en la cabina no hay nadie y que el avión está en pleno vuelo. Después de un mini infarto me giro para preguntarle a la azafata dónde coño están los pilotos y en vez de a ella me encuentro a los dos con un cafecito en la mano cada uno. Por lo visto estaban de descanso en un vuelo de una hora y media, demasiado trabajo sin parar y bendito piloto automático.

 

Míticos asientos en la salida de emergencia

Cada vez que puedo, me cuelo en los asientos de las salidas de emergencia de las alas. Son asientos que son más caros a la hora de reservar asiento, pero que pueden ser gratis si nadie paga por ellos. Por norma, siempre debe haber una persona sentada en el asiento de la ventanilla de la salida de emergencia, por eso si nadie paga por sentarse ahí, tienen que buscar a gente que quiera sentarse, eso sí, una vez esté lleno el avión, siendo mayor de 16 años y de forma gratuita. Yo, aprovechando cuando me tocan asientos cercanos a esas dos filas de asientos, estoy atento a cuando se llena el avión y el auxiliar de vuelo empieza a pedirle a la gente que se siente allí. Yo me sacrifico y me cambio de sitio. El premio es poder disfrutar de mucho mas espacio para las piernas y muy posiblemente gozar de los tres asientos libres. Yo ya lo he hecho tres veces y la última fue en mi último vuelo, en Ryanair creo que son las filas 10 y 11. ¡Suerte!

 

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Ataque de ansiedad durante el despegue

Como lo lees. Nada más retirar los fingers del avión (pasarela que une el aeropuerto con la puerta del avión) me empecé a agobiar… Iba de Tenerife a Barcelona, como UM, era pequeño y me quedaban dos semanas sin ver a mis padres. Empecé a agobiarme y a hiperventilar hasta que acabé en el baño con una azafata y con un ataque de ansiedad mientras el avión comenzaba el rodaje por pista. Gracias a Dios paré pronto y el resto del vuelo lo pasé perfectamente…

 

Octogenaria con ganas de fiesta

Creo que el momento más surrealista que he vivido en un avión. Fue durante el vuelo que mencioné antes de Madrid a Tenerife en un A330 de Air Europa. Lo de sentarme en primera clase no coló, me fui a mi asiento en clase turista y ahí me di cuenta del percal que me esperaba… Una señora, de entre 70 y 80 años, que viajaba con sus hijas, que estaban sentadas en la fila que teníamos justo detrás. La señora tenia ganas de charla y, tras fracasar en su intento de hablar conmigo, la señora, toda chea, se arrodilló en el asiento y se puso mirando hacia atrás para hablar con sus hijas, así medio vuelo, y yo alucinando.

 

Piloto “gracioso”

Cuando aterrizamos en Oporto procedentes de Berlín, el piloto de Ryanair habló por megafonía y su frase fue: “não se esqueça de seus pertences, incluindo a esposa e as crianças”. Creo que no hace falta traducción y la cara de alguna gente del avión fue un poema ante tal frase.

 

Un famoso a bordo

Todo ocurrió en el vuelo de Oporto a Ámsterdam con TAP Portugal. Daba comienzo nuestro Interrail y nuestras madres nos dijeron que igual coincidíamos con Iker Casillas en el vuelo y nosotros lo tomamos a coña pero… TAL CUAL. Iker Casillas ya había empezado a jugar con el Porto y el equipo estaba concentrado en Ámsterdam. Nos dimos cuenta bastante tarde, cuando vimos a un chico que volvía de primera clase con una foto de él en el ación con Iker, concretamente 10 minutos antes de que encendieran la señal de abrocharse los cinturones para comenzar el aterrizaje y la azafata no nos dejó irnos a la primera clase a sacarnos una foto… Ya en tierra, ver a Iker fue imposible.

 

Cumpleañero

Esto simplemente es algo que me pareció curioso y que nunca me había pasado. En el vuelo Santiago-Barcelona el piloto felicitó a uno de los azafatos porque estaba de cumple, pidió un aplauso para él, el avión entero aplaudió e incluso hubo gente que al verlo pasar por el pasillo lo felicitaba.

 

¡Espero que te hayan gustado todas mis mejores y más raras experiencias en viajes en avión! En breve también publicaré un post con algunas experiencias que he vivido en aeropuertos y más adelante con experiencias en tren…

Aerolíneas en las que he volado

 

 


 

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